El mercado cubre dos de tres exigencias.
Un estudio jurídico ordena el cumplimiento. Una consultora asegura los sistemas informáticos. Pero la ley pide además demostrar que cada uso de datos es necesario, proporcionado y seguro para las personas. Ninguno de los dos puede firmar eso con evidencia.
Esa exigencia tiene dos mitades.
Medir: reconstruir la decisión y establecer a quién favorece y a quién no. Oficio de ingeniería. Deliberar: decidir qué es aceptable, para quién y por qué, por escrito. Oficio de la bioética, la disciplina que lleva décadas dictaminando, con método, sobre decisiones que afectan a personas: quién recibe qué, con qué justificación y a costa de quién.
Y el derecho las vuelve exigibles.
Sin forma legal, la evidencia es un informe más. El abogado la integra al cumplimiento y la hace defendible ante la Agencia. Esa mesa es Tekmérion: tres disciplinas, una responsabilidad. Por eso implementamos la ley completa, con esa exigencia en el centro.